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lunes, 31 de agosto de 2009

I wish I could...

...deceive my feelings easier.




martes, 4 de agosto de 2009

Del temor al rechazo y otros demonios...

El día que a mí, alguien a quien apodan chewbacca, me rechace con un "contigo no, bicho"... Me tiro a reir... Como ahora...



Prometo jamás rechazar a nadie con un "contigo no, bicho"... ¿Qué esperaaaaaaaan?

viernes, 26 de junio de 2009

Por fin es viernes!!!

Porque ya es viernes y hay que ser felices!!!

Aunque todavía deba la tarjeta.
Aunque hoy tengo guardia y salgo tarde.
Aunque no he cimplido mi dieta.
Aunque mañana no pueda levantarme para ir al gym, no importa...

Porque ya es viernes...

Y eso -y esto- me hace muy feliz!!!

viernes, 17 de abril de 2009

De por qué no posteo...

Bueno, por fin he recordado mi clave de acceso al blogger. La verdad es que con tanto trabajo se me ha hecho un poco difícil postear. No es que no tenga que contar, por el contrario, han sucedido demasiadas cosas en este impasse blogueril que me desconciertan un poco.

De entrada, creo que mi manejo del tiempo no está siendo adecuado. Hace una semana -¡Una semana!- estaba yo tumbado en la arena en Puerto Vallarta, desde luego, con la resaca correspondiente.

Tengo casi 30 y aunque no me siento, ni me veo, ni estoy viejo -y aquí no me dejo llevar por lo que dice la OMS que considera jóvenes a los que tienen hasta 25-, no sé si esté en el camino correcto. Es decir, hace muuuuuuuchos años, lo único que deseaba era vivir al día, viajar por el mundo y conocer gente distinta.

Ya sé que todos en algún momento hemos deseado vivir así, aunque eso implique decir adiós a las TdC -menos a la del banco gringow que tan feliz me hace en los duty free-, a las comodidades -nada de room service, agua calientita y acceso al féisbuc-, y a la familia -mmmm... pasar una temporadita away from them siempre es bueno-.

Esto lo podría lograr si fuera actor, fotografo -free lance, of course- escritor o rock star. Pero pues apenas estoy conviertiéndome en oficinator -café del Oxxo incluído-. Hay veces que me gustaría dejar mi "cueva" y largarme a la India, o a Tailandia, o a la isla de Borneo... O de menos a la Sierra norte de Chihuahua y vivir con los rarámuris. Es decir, quiero y no puedo.

¿Por qué?

Ya desde antes de Humberto Eco se planteaba la idea de una "vuelta a la edad media", es decir al oscurantismo total; a la época de la riqueza en apenas unos y la esclavitud en los muchísimos otros; a la vuelta de los movimientos extremistas y radicales, a las guerras "santas", y demás. Sounds familiar?

Ahora son las grandes corporaciones los nuevos señores feudales, el imperio de lo efímero -Lipovetski dixit- nos ha conquistado. Los valores actuales se relacionan más con el parecer que con el ser. De verdad, me parece lamentable.

O.K. No es que me encuntre organizando una guerrilla civil en contra del sistema, para eso está el sub -así, con minúsculas- que ya hasta aparece en portadas de revistas de socilités.

Y es que reconozco que pagar mes a mes la cuenta de los restaurantes, tintorerías, librerías, boutiques -aunque juré no comprar nada este año*-, TdC, cines, y demás cosas que hacen la vida agradable no me encanta en lo absoluto, también es cierto que no me atrevo a vivir una vida free as the grass grows, free as the wind blows.

Pero bueno, no importa, ahora voy a seguir chingándole -que ya no sé a qué venía todo esto- hasta pagar mis deudas, después, ya veré.

Eso sí, de ahora en adelante, noticias mías más frecuentemente.

Epílogo: Los posts que aún me faltan por subir

-Instrucciones para llorar
-De aguamalas y otros bichos
-Como ponerse mamey
-Y varios más...

martes, 10 de febrero de 2009

De nimiedades y otras cosas

Uno de mis propósitos de este año fue, en definitivo, sanear mi economía. Sanear mi economía significaría en términos médicos darle la bendita eutanasia a cuando menos dos tarjetas de crédito y centrarme ofrecer primeros auxilios a las otras dos de mis tarjetas, ahorrar un poco e invertir en bienes redituables.

Lo que me sucedió hace apenas un mes, y que juré que no me volvería a pasar, tener mis dos tarjetas con los límites de crédito más altos a full, vuelve a ocurrir este mes. Que si porque ese portafolio italiano de piel estaba “baratísimo” –mi hermana desde París me animó a comprarlo-; o que si por fin debía darme el gusto de comprarme ese cinturón también italiano –animado por la dependienta que me aseguró pronto subirán de precio- que quería desde que estaba en Barcelona y que nomás no pude comprar por irme a Turquía. Total, nuevamente debo toda la próxima quincena.

Y eso que aún no me compró la chamarra de piel –también italiana, desde luego-; o el súper saco Versace que ya “solo” cuesta nueve mil pesos. Y es que yo, no puedo evitar perderme en el tacto imposible de la moda italiana.

Infortunadamente eso no lo es todo. Ahora, me encuentro sin auto. Me arrepiento de haber vendido mi corcel granate a un precio prácticamente risible. Ahora, no me queda otra que trasladarme por la ciudad en el pequeñísimo auto francés de mi hermana, quien a su vuelta a México, en menos de un mes, reclamará.

Esa necesidad imperante de encontrar un vehículo que me permita llegar –puntual- a mi trabajo, tan alejado de mi –aisladísimo de todo- hogar, me llevo a darme un tour por algunas agencias de autos de Av. Universidad, aprovechando que tenía que hacer un pago a una de las citadas y tortuosas tarjetas de crédito.

Eso sí, a priori decidí que no iba a visitar ninguna agencia Premium. Ni siquiera iba a considerar las versiones XLT, Grand Touring, De Lux, Limited, ni ninguna otra que implicara un aumento considerable en el precio del vehículo, la tenencia y el seguro. No, apenas me decantaría por las versiones “básicas” –quién definió que los faros con tecnología LED eran total y absolutamente necesarios-, pues en estas épocas de crisis, uno debe seguir las instrucciones de los que saben y cuidar más el dinero.

Sin embargo, mis deseos de hacer un up grade de mi vehículo, al parecer quedará en apenas un deseo-no-susceptible-de-volverse-realidad. Mis objetos del deseo motorizados se acercan peligrosamente a los impagables 300 mil pesos.

- ¿¿¿Ese precio es por la versión más básica verdaaaaaaad??? Pregunté en todas y cada una de las cinco agencias que visité.

- Sí, pero es que es un vehículo que ha sacado las calificaciones más altas en no-sé-qué-revista. O Pero es que esta línea va dirigida a un sector privilegiado. O –el colmo- pero es que con este auto, no va querer dejar de manejar.

Justamente eso -dejar de manejar- es lo que más quisiera yo en esta vida en esta ciudad con este tráfico con millones de autos con chóferes neuróticos y sin un transporte público eficiente. No es que no me guste viajar en transporte público. Es simplemente que es mejor eficientizar el tiempo y pasar una hora más en el gym –que bastante falta me hace, después de los atracones decembrinos y post decembrinos-.

Además, ¿cómo llegaría los fines de semana al cine, bar, museo, librería, cantina, y demás lugares de sano esparcimiento sin vehículo? Me perdería el prólogo de mis pelis favoritas; de llegar, lo haría agotado de la dinámica camina-súbetealmetro-ahoraalcamión-siguecaminando. Y es que si bien yo soy uno de esos promeneurs natos, todos tenemos un límite.

Además, ¿dónde si no es en mi auto, podría desayunar, anudarme la corbata, guardar la maleta del gym, cantar a full y anexas?

No, no, no. Me rehuso a quedarme sin auto. Me rehuso a volver a los 14 años, cuando aún no tenía permiso para conducir. Me rehuso a volver a mi época de estudiante universitario extranjero y a tener que hacer un espacio en mi cartera para el abono de transporte. Me rehuso a tener que ceder mi lugar en el bus a cualquiera con piernas más débiles que las mías, aunque no lleve calzados mis Nike Vomero y mis pies se encuentren fatigados.

Y por si fuera poco, me rehuso a dejar de participar en el rescate económico nacional –e internacional- y apoyar a la industria automovilística, tan lastimada en éstos últimos meses. Ésa será mi contribución a este sistema de libre mercado.

Por eso, creo que es mi deber como ciudadano de este mundo globalizado -sic- apoyar el consumo, fortalecer el mercado y generar empleos estrenando automóvil. Aunque sea un Chevy o un Fiesta.

sábado, 17 de enero de 2009

domingo, 11 de enero de 2009

Dime qué te gusta...

Escribo este post dado el inevitable hecho de que uno de mis amigos se someterá en cuestión de horas a una cirugía. Cabe obviar que se trata de una cirugía estética, pues ahora, un enormísimo número de las intervenciones quirúrgicas que se realizan en el mundo pretenden mejorar la apariencia física de las personas.

El susodicho en cuestión es, a mi consideración –obviemos nuevamente mi, en ocasiones, mal gusto- uno de mis amigos más apuestos. Quizás el más bello de todos. Sin embargo, tiene en su haber dos cirugías previas –naturalmente, no he de develar en qué parte de su anatomía- y ésta será la tercera, y según él, la última.

No pretendo caer en el lugar común en el que muchos confluyen. Que la belleza es relativa, que en realidad es falta de autoestima, que no hay por qué seguir los cánones occidentales de “belleza”, etcétera.

Pero, si todo esto es cierto, entonces por qué existen estudios que aseguran que las personas “bellas” ganan más??? –ya no decir que se divierten más-. Recientemente un haitiano se suicido por considerarse “feo”.

Considero yo, que todas las personas, en algún momento de su vida, son bellas. Quizás a los pocos días de nacidos –absolutamente TODOS los recién nacidos son horribles, pues pasar nueve meses dentro de líquido te deja, cuando menos, hinchado- Quizás durante la juventud, una vez superada la edad del “patio feo”; o en la vejez, cuando las canas y las arrugas dan personalidad y producen un magnetismo irreductible. Otros pueden ser guapos casi toda su vida, pero nunca falta ese pequeño detalle que les impide convertirse en modelos de dioses griegos.

Ejemplares de este tipo abundan, en la Universidad, tenía una amiga con un rostro que parecía cincelado por Michelangelo… Pero un cuerpo que parecía pintado por Rubens –era gorda, pues-. O el asiduo al gimnasio con un torso hercúleo, y piernas debiluchas. Ser toda una fotografía viva arrancada de la Vogue francesa, pero sin tetas –y sin tetas no hay paraíso, dicen los que saben-. O ser una nueva versión del Narciso metrosexual, y tener una pequeñísima ya-saben-qué.

Personalmente, no me importan tanto las “Bellezas”. Lo que realmente me gusta –y seduce- son las personas Inteligentes. Para mí, los buenos conversadores son unas bellezas porque lo que adoro en realidad son las buenas conversaciones. La palabra misma demuestra por qué prefiero los Inteligentes a las Bellezas; Los Inteligentes hacen algo; las Bellezas son algo. Lo cual no tiene por qué estar mal, pero simplemente no sé lo que son. Es mucho más divertido estar con gente que hace cosas.

lunes, 29 de diciembre de 2008

Una de las cosas que más odio -perdón, yo no odio, simplemente detesto hacer- es ir a un Starbuck's.

OK, no piendo meterme en el eterno debate acerca de que las empresas trasnacionales sólo creran empleos piteros y que la lana se la llevan a Seattle -sede de la compañía-; O que el café es más malo que el "agua de trapeador" y que deja en la ruina a las familias que durante décadas se han dedicado al proceso de producción de granos de café. Tampoco que prefiero el sonido que hace la loza al chocar la taza con el platito en el que te sirven el café en las verdaderas cafeterías y no en esos vasitos de cartón.

Lo que verdaderamente me hace alejarme -cada vez más difícil esto- de esas cafeterías es, justamente, lo que muchos creen que es lo mas cool de Starsucks: Pedir su café.
- Para mí, un Alto, se escucha decir a una vocecita en una de estas cafeterías en Polanco.
- Yo voy a querer un , dice un tipo de unos treintaypocos con vestimenta boho-chic en la esquina de una de estas cafeterias en la cada vez más sobre expuesta Condesa. Para "Lalo" remata diciendo este, seguramente, artista visual o aspirante a "cineasta".
Otro grupo de adolescentes entre 15 y 19, todos vestidos de Abercrombie&Fitch rigurosamente, hace su pedido en uno de estos templos de cafeinómanos mainstream en Tepepan, cerca de donde vivo.

Es eso, justamente lo que más me hace evitar acudir a estos sitios. Aquí el grande no es el grande, es "Alto". El "Grande" en realidad es mediano y al pequeño le llaman "Venti", que hace referencia al numero de onzas que contiene. Así, en España, también se suma el "corto", que a mí parecer se trata de una muestra de degustación más bien generosa.
Eso, apenas antes de decir qué es lo que se va a beber. Ahora, tendría que decidir si quiero un "latteeeeeeeee..." o un "espressooooo..." o un "carameeeeeeeel macchiatoooooo...". Si hace calor, entonces, lo mejor es un "frappeeeee..." o un "Iceeeeeeeed coffeeeeee...".Pero no sólo eso, también puedes decidir si quieres tu bebida con leche regular, "half & half" o totalmente desnatada -Jejejejeje, me vino a la mente, súbitamente, la imagen de una tienda de ropa-.
Osea, si quieres un café chico frio con leche sin grasa necesitas hablar tres idiomas... en México!!! Y además necesitas decir tu nombre, el cual será gritado por todo lo alto en la mentada cafetería -para que el resto de los clientes se dé cuenta de cómo te llamas, y de que tú sí vas a Starbucks weeeeeeeee...-

Sin embargo, eso que a muchos les encanta, es lo que yo simplemente no soporto. Porque además se requiere de ese coolness que yo nomás no puedo presumir, pero que los encargados de preparar la bebida dominan. Alguna vez fui con un ligue a uno de estos sitios. Me recomendó un té Tchai Latte -que no es más que una infusión semi-amarga con leche- al cual yo vertía y vertía sobrecitos de azúcar para tratar de disimular mi disgusto por semejante bebida de sabor cercano al jarabe Robitusal. Disimulo que no conseguí, pues mi ligue de turno terminó por cambiarme la bebida por un chocolate caliente, no sin antes externar un gesto de desaprobación. Como diciendo: "Si no estamos en Coyoacáaaaaaaan weeeeeeee..."

Otra mala experiencia la tuve con uno de estos muchachitos de veintipocos que creen que trabajar haciendo café es casi casi como ganarse un premio Nobel. Su actitud de "a-ver-naco-que-sólo-tomas-café- del-Jarocho" me hizo enojar, por lo que terminé diciendole: "A ver, tu café sabe a madres, es carísimo y ademas se están jodiendo al planeta. Si vengo es sólo por el internet gratis y para ver a quién me encuentro". Lo cual lo dejo anonadado. Aunque como siempre he tenido miedo de que le escupan -o añadan cianuro potásico- a mis alimentos, tuve que acotar: "La verdad estoy en tratamiento psicológico y mi terapeuta me aconsejó que no reprimiera ningun sentimiento de ira, pues significarían otros tres años de consultas". Me miró aliviado... Y mi café estuvo enseguida.

martes, 2 de diciembre de 2008

Mañana...

Ahora sí, "de-a-devis" un post sobre Madonna, y mi crónica del concierto.

domingo, 30 de noviembre de 2008

Me hace reir...

...la palabra "despampanante".

Jajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajaja

lunes, 17 de noviembre de 2008

Sobre el deseo férreo de no querer traicionarme a mí mismo...

No sé preparar café, no entiendo de fútbol, creo que alguna vez fuí infiel, juego mal hasta el parqués y jamás uso reloj; Nunca duermo antes de diez ni me baño los domingos.

Pero hoy no es domingo... ¡Es lunes!

Chaaaaaaaaale.

martes, 11 de noviembre de 2008

Del uso inadecuado de las figuras retóricas...

Esta conversación la tuve con un ligue con quien no llegué a concretar nada. Nada-de-nada.

Ligue frustrado - Yo no cojo porque me clavo

Yo - Mmmmmm... Pero... Pueeees... Es que es como un pleonasmo ¿No? Digo, si coges te clavas...

Ligue frustrado - ...

***

No me volvió a hablar

jueves, 6 de noviembre de 2008

A punto de llegar

Dias de 1901

Algo había en él de excepcional,
ya que, pese a su conducta libertina
y su gran experiencia en el placer,
y aunque su comportamiento fuese
el de un hombre hecho,
en ciertos instantes, raros,
daba la impresión de una carne casi intacta.

Por instantes, la belleza
de sus veintinueve años
probados por la voluptuosidad,
recordaba paradojicamente
a un adolescente que, por primera vez,
abandona con torpeza
su cuerpo puro al amor.

Konstantin Kavafis

martes, 4 de noviembre de 2008

Una buena vida está llena de insignificancias

En ocasiones, cuando nos perdemos en el miedo y la desesperación, en la rutina, en la constancia, en la desilusión y la tragedia, habría que dar gracias a dios por las galletas glaseadas de Bavaria y, afortunadamente, incluso cuando no hay galletas, aún nos puede reconfortar la caricia de una mano conocida acariciándonos, o un gesto amable cariñoso, o un apoyo sutil para respirar la vida, o un abrazo tierno o unas palabras de consuelo, y no olvidemos las camillas de hospital y los tapones para la nariz, y la repostería que sobra y los secretos susurrados y las Fender Stratocaster y tal vez alguna que otra novela y hay que tener en cuenta que todas estas cosas, los matices, las anomalías, las sutilezas que creemos que no son más que complementos en nuestras vidas, de hecho estan presentes por una causa mucho mayor y más noble, estan para salvarnos la vida. Sé que la idea resulta extraña, pero también sé que es la pura verdad.

jueves, 11 de septiembre de 2008

El "mood" del día



Sin más...

martes, 12 de agosto de 2008

Cuando el momento de decir adiós llega

Con dedicatoria especial...

En ocasiones no nos damos cuenta del final de las cosas. O quizá sí nos damos cuenta, pero nos autoengañamos pensando que si no hacemos casos de las señales que nos avisan que algo llegó a su fin, podemos prolongar más la vida de éstas.
Infortunadamente, lo único que logramos es hacernos más daño. Todo tiene un fin, no hay nada que pueda permanecer con nosotros para siempre, pero lo bueno, es que siempre hay muchas opciones para "sustituir" aquello a lo que tenemos que decirle adiós.
Y entonces, personalmente prefiero recordar aquellos momentos que pasamos juntos, los momentos en los que las endorfinas me hacían sentir que lo podía todo... Cuando al final de mi sesión de esfuerzo extremo terminaba empapado de sudor, pero siempre deseando querer más, poder más. No siempre era así, pero la sensación me agradaba.
O cuando tambien, había momentos de dolor y casi de desfallecimiento. Cuando sentía que ya no podía más, que me estaba desgastando cuando no debía ser así. ¿Por qué? ¿Para qué?
Esta vez es especial, creí que podría retenerlo más tiempo, jamás pensé en el adiós. Creí que correríamos siempre juntos. Y no fue así.
Sin embargo, y a diferencia de las otras ocasiones -que jamás habían sido siquiera nostálgicas- sí me gustaría poder quedarme con un recuerdo de él. Y así será, estoy seguro que me acompañara, ya no en mi "carrera de la vida", sino en alguna caminata o en mis entrenamientos por el gym.
No, habrá un último paseo de despedida, pues tengo algo de temor de comnzar de nuevo... tengo temor de que el nuevo no será tan bueno... Además tengo ahora una gran deuda... la cual me gustaría saber cómo pagar... Creo que fue un exceso, pero en fin. Ya tendrán noticias de mi y de mi nuevo par de tenis Nike Vomero que me compré en Nike runners store de Perisur el fin de semana y que me permite decirle adiós a mi -¿viejo?- par de tenis. Sí, los mismos que me ayudaron a correr 10K el domingo pasado en apenas 38 minutos y los que también comenzaban a molestarme el tobillo, lo que nunca. ¿O qué estaban pensando?

miércoles, 16 de julio de 2008

If you tolerate this... Then your children will be next



Cada año, mas de un millon de niños tratan de escapar de su país por conflictos armados.

El 70% no lo logra.

jueves, 10 de julio de 2008

Nuevo post

Mucho había pasado desde la última vez que escribí algo que medianamente me gustara. También, mucho he pensado en lo próximo que escribiría. Subí los primeros cinco minutos de la nueva película de Batman, creyendo que así me iba a convertir en un super blogstar y nada. De seguro que los que me leen, son quienes han aumentado el número de visitantes en sus repetidos accesos.

La verdad es que para seguir con la linea de "Quiero-un-blog-diferente-a-los-demás" (Ajá, sí claro, ahora voy a inventar el hilo negro) voy a postear un video que aunque no me gusto demasiado, debo reconocer que me hace sentir chiquito... en un planeta igualmente chiquito (nada de referencias cursis a Disney) y que me hizo sentir ganas de seguir viajando -que con esta crisis nomás no sé como le voy a hacer... pobre yo, y la turbosina por los cielos (nunca mejor dicha esta metáfora)-.

Igual les dejo este video que incluso ya fue comentado en el archirrequeterrecontra chido New York Times, y se le homologa con lo que sería un disco de platino.

Matt Harding es el autor de "Dance" y se ha convertido en el video más visto de la historia con 4 millones de visitas en apenas dos semanas. Seguramente, muchos de ustedes lo recibieron vía feisbúk, pero sin mayor explicación, pues hela aquí.

El video tardo 14 meses en hacerse y fueron visitados 42 países. Wowwwwww.

Personalmente, me hace recordar lo que una vez me dijo una amiga española -Ana Monopoly-: "A esta edad, todos queremos lo mismo". Y yo creo que todos los seres humanos, y según la antropología evolutiva, seguimos queriendo lo mismo desde que somos seres humanos -no pongo "hombres" pa´que no digan que soy machista-.

Ojalá algún día pueda ver en "vivo" todo lo que aparece en este video, mientras... aca lo tienen:

lunes, 16 de junio de 2008

Crónicas desde Santa Ffffffffffffffffiasco!!!

Ps total que el día de ayer, mi hermana y yo decidimos no entrar siquiera a la cocina. Decidimos ir a desayuanar a un restaurant ecológico al sur del Defe, y como ps ya era tarde ya había terminado el medio maratón del Día-del-padre. Total, que nos enfilamos hasta el eco-sitio en cuestión y ps ya ahi, con un jugo de ciruela y un yogurt con fruta pensaba que el día pasaría sin mayores conflictos-broncas-emociones.

Total, que mientras yo terminaba de pasar la agenda de mi antigüo telefono al nuevo -que por fin Carlos Slim autorizó que me cambiaran-, mi hermana sufrió un espasmo. Éste no era causado por la toronja rosada que pidió como desayuno... ni por los waffles de harina integral con miel de maple orgánica importada desde el meritito Canada del oso yogui. No, que va, era porque Saks -la tienda, no el restaurante que también es organico... como el restaurante en el que desayunabamos, no la tienda- comenzaba su temporada de rebajas.

Apenas pagué -450 varotes por un pinche desayuno que en cualquier mercado sobre ruedas me hubiera costado 100 pesos (aunque sin la miel de importation que a mí me supo a la de la Aunt Jemima)- agarramos periférico para terminar de acabar con mi tarjeta de credito Citibank.

Hacía un chingo que no iba yo por esos lares, cuando recordé que una amiga me dijo que, por los "puentes", llegar a Santa Fé era más fácil que ver una película repetida en canal 4.

Total, que no sé dónde me perdí -o si ya llevo mucho tiempo perdido- pero terminamos en una zona que parecía sacada de la pelicula Snatch. Y eso que no estabamos en Tijuana. -my sister dixit-

Era como una dimensión desconocida... Esmás, era... otra galaxia. Lo juro, ea la galaxia Santa Lucía. Una galaxia con más esteticas unisex y pastelerías que ninguna otra en el universo. Además de haber un sólo carril, el cual es entorpecido por los microbuses que levantan y dejan pasaje donde a éstos se les antoja.

Total, después de más de media hora de conducir por ese sitio, mi hermana tuvo a bien en divisar a lo lejos algo que ya se parecía mas a... Santa Fé. (Sus palabras textuales fueron: ¡Ay, mira, allá se ve algo más así, tipo Santa Fé!)

Me hubiese gustado sacar fotos de tan insólito lugar... Pero tenía miedo de sacar mi teléfono con cámara y que éste me fuera arrebatado por algún lugareño y eso, sin todavía, acabar de pagarlo.

Total que llegamos a la dichosa tienda y ps nada. Ni lo chido de las de los Eeeeeewwwwnaited, ni mucho menos los precios. Apenas ví un par de cosillas suceptibles de ser adquiridas por el que escribe, pero nada que realmente valiera la pena.

Salí de ahí decepcionado y pues a recorrer todo el Centro Comercial, donde finalmente adquirí dos camisetas, una camisa y un par de tenis -Sí, otro- pero que no me sirven para correr.

De vuelta a casa, pensé que hasta a las tiendas de acá, les falta mucho para ser como las de allá. No importando que se llamen igual.

lunes, 9 de junio de 2008

Como Nicolas Cage en Leaving Las Vegas

Hace un par de años, mientras estudiaba mi carrera en el Tec, decidí irme de intercambio por un año. Finalmente, estuve en España poco más de 12 meses que, definitivamente, cambiaron mi vida.

Ahí conocí a muchos de mis mejores amigos, probé cosas nuevas y estuve en contacto con sentimientos nunca antes experimentados. Pero eso será materia de otro post.

El chiste es que me fui de México en Junio, pero no directamente hacia España, sino a Miami. Estuve ahí por cerca de dos semanas -tenía planeado ir a New York, Vegas y L.A.- pero un anuncio en una de las poquísimas agencias de viajes que entonces había por allá -ahora, seguro ya no queda ninguna- me hizo embarcarme hacia la capital ibérica mucho antes de lo que tenía planeado.

Tome mi vuelo -first class en Iberia-, y llegué a Madrí -españolitos dixit- once horas después. Ahí me dí cuenta que había tomado una decisión errónea -entonces me lo pareció-, era pleno verano, todo estaba carísimo y no encontraba dónde vivir, y el hostal donde me quedaba en la calle de Fuencarral -olvidé el nombre del hostal, pero seguro que si vuelvo, puedo encontrarlo fácilmente- no me terminaba de convencer, aunque estaba apenas a unos pasos de Gran Vía y de la Fundación Telefónica.

Durante cerca de dos semanas hice lo que todo turista hace: ir a museos, antros, museos, restaurantes, museos, cine, museos, tiendas, museos... Hasta que llegaron las rebajas de verano.

Para entonces ya vivvía enVallecas, un barrio popular de obreros, principalmente, pero con un encanto especial. Vivía con Inma, una simpatiquísima mujer con un gran sobrepeso que me sobreprotegía. Apenas llegaba del "curro"-trabajaba en una agencia de viajes, sí de esas tan escasas en Miami-, me preguntaba cómo me había ido en el día y lo que tenía que ver al día siguiente. Todo, después de ver la telenovela mexicana "Cuando seas mía", que entonces se transmitía.

Total, que para entonces yo iba diariamente al Corte Inglés, Zara, Springfield, Adolfo Dominguez, Cortefiel, Benetton y otras tiendas a comprar algo. Sí, todos los días compraba al menos una camiseta o un par de calcetines, era lo único que aliviaba mi soledad.

Recorrí las tiendas de la Gran Vía, Princesa, Sol, Callao y Serrano -ahi sólo iba a ver- hasta que un día, entré como asiduamente lo hacía a Springfield de Princesa. Mientras me probaba un par de jeans o una camisa, escuche una canción que me pareció por demás nostálgica.

No era el tipo de música que me encantara, pero hacia referencia a una de mis pelis favoritas y a uno de mis discos más significativos -Leaving Las Vegas y Marquee Moon- total, que estuve a punto de llorar. Sí, ahi dentro del probador entre gente que esperaba, zapatos y chamarras de cuero, yo trataba de contenerme.

Salí de ahí sin comprar nada, y poco tiempo después me enteré del nombre del disco, y del grupo que cantaba la dichosa canción.

Entonces, iba al Corte Ingles de Sol -al departamento de discos- y a la FNAC -al tercer piso- a escuchar una y otra vez la misma canción. Seguramente el disco terminó en muy mal estado gracias a mí, pero por entonces todavía no compraba piratería.

Tiempo después deje a Inma. Me fuí a vivir con un mexicano que ahora, se ha convertido en uno de mis más queridos y entrañables amigos. Él, recibió a una amiga que me llamaba "Nicolas Cage", y todo por la canción que escuchaba siempre tan fuerte, que aún con audífonos, el resto de la gente podía escuchar.

Hoy, he vuelto a escuchar esa misma canción después de muchísimo tiempo, y no puedo más que sentir nostalgia por esos días, por esos amigos, por esas caminatas que me destrozaron los pies, por los spaghettis de los chinos, por las porras con chocolate, por el metrobús -nada que vero con el de acá-, por la Nebri. Y me sentí, muy, muy afortunado. Como diría Brian Adamas... "The best days of my life"

Será la lluvia, serán las luces de esta habitación, será... el poder de una canción.